procrastination
Se hacía de noche el miércoles, me encontraba estudiando en un café cerca de la facultad conocido por sus medialunas de grasa seansacionales, esperando cualquier excusa que desvíe mi atención del resúmen de una unidad que no vi, de una materia que no me interesa. De pronto se hizo un silencio general en el salón y cuando alzé la vista encontré al bar entero hipnotizado por algo en la televisión. El titular era fuerte, fiel al estilo crónica :"estos son los cobardes agresores".
Me enteré así del incidente en el Hospital Francés, de la huelga del personal y de la misteriosa (o no tanto) aparición de una patota rompehuelgas liderada por un tal Tuta, de 1,90m y más de 110kg. Lo vi golpeando enfermeros, periodistas, camarógrafos, lo vi sacándole burlonamente la gorra a un policía, en fin, su trabajo. No es sorprendente que haya sido un conocido del interventor del hospital, José Salvatierra, pero sí me llamó la atención (o no tanto) la foto en que se lo ve junto al Presidente.
Me acordé entonces de los incidentes frente a la Facultad de Medicina, en Plaza Houssay donde un alumno de mi Facultad fue golpeado por una patota de no-docentes y miembros del NE. Miré la Plaza ahora vacía, y pensé que simplemente habían cambiado de lugar.
Me acordé de Quebracho, y de sus pintadas en la Facultad de Filosofía y Letras
Me acordé de D´Elía, y de Castels diciendo que marchaba con Blumberg para protegerlo de los grupos de choque oficilaistas.
Me acordé de un artículo de Tomás Abraham en TP (adios!) acerca de los grupos de choque con los que funciona la política argentina y del "monopolio de la coerción física" de Weber. Vi todo como un orden impuesto por fuerzas de choque de camarillas políticas parasitarias, maquillado de sistema democrático representativo.
Y por suerte me acordé del parcial que tenía al día siguiente, y volví la mirada a la hoja.
Me enteré así del incidente en el Hospital Francés, de la huelga del personal y de la misteriosa (o no tanto) aparición de una patota rompehuelgas liderada por un tal Tuta, de 1,90m y más de 110kg. Lo vi golpeando enfermeros, periodistas, camarógrafos, lo vi sacándole burlonamente la gorra a un policía, en fin, su trabajo. No es sorprendente que haya sido un conocido del interventor del hospital, José Salvatierra, pero sí me llamó la atención (o no tanto) la foto en que se lo ve junto al Presidente.
Me acordé entonces de los incidentes frente a la Facultad de Medicina, en Plaza Houssay donde un alumno de mi Facultad fue golpeado por una patota de no-docentes y miembros del NE. Miré la Plaza ahora vacía, y pensé que simplemente habían cambiado de lugar.
Me acordé de Quebracho, y de sus pintadas en la Facultad de Filosofía y Letras
Me acordé de D´Elía, y de Castels diciendo que marchaba con Blumberg para protegerlo de los grupos de choque oficilaistas.
Me acordé de un artículo de Tomás Abraham en TP (adios!) acerca de los grupos de choque con los que funciona la política argentina y del "monopolio de la coerción física" de Weber. Vi todo como un orden impuesto por fuerzas de choque de camarillas políticas parasitarias, maquillado de sistema democrático representativo.
Y por suerte me acordé del parcial que tenía al día siguiente, y volví la mirada a la hoja.

1 Comments:
Es así. No somos nada, como dicen en los velorios.
Publicar un comentario
<< Home