lunes, septiembre 11, 2006

¿En qué quedamos?

Parafraseo a Gabriel García Márquez en su discurso inicial de la Fundación Nuevo Periodismo. La sociedad produce males que se encarnan en distintos malos. Un gran periodista se preocupa por los males. Esta frase, tan simple en su formulación pero tan profunda en su connotación se ajusta bastante a la realidad argentina.

Existe una gran confusión acerca de cuáles son los problemas que debe atacar una sociedad. Desde la crisis a fines del 2001 en la que el pueblo pareció hartarse de la clase política (toda, no sólo el gobierno de turno) no se han visto cambios rotundos en ésta. Luego de un 2002 anémico, el 2003 vio un nuevo Presidente que creó un escenario que no se diferencia mucho con el menemista que él critica fervorosamente. Pero no es del Presidente de quien quiero hablar. Este ensayo apunta a quienes lo critican pero en definitiva no provocan el cambio.

La estrategia presidencial consiste en distraer a la opinión pública de lo que está pasando. Un ataque constante a otros líderes políticos y religiosos crea un debate público sobre la ética de Kirchner y sus secuaces y logra que esas víctimas se pierdan en ese plan, olvidándose que el problema pasa por otro lado. Abro los diarios todos los días y veo acusaciones por todos lados, de un bando y del otro. Claro que viniendo del Poder Ejecutivo es más criticable, por todo lo que implica ser el líder de un país, pero es mucho más grave para nosotros y para el futuro que provenga desde la oposición. ¿Quién resulta una amenaza para Kirchner? ¿Lavagna? ¿Macri? ¿Carrió? ¿Sobisch? ¿Dónde están sus propuestas? ¿Cómo convencerán a un pueblo peronista de que los voten? Imagínense la risa que esta farsa opositora debe causar en nuestro Presidente. A más de un año de las elecciones se habla más de candidaturas y fórmulas que de otra cosa.

El debate actual pasa por una lucha entre posturas. La izquierda contra la derecha, los militares contra los neomontoneros, la Iglesia contra el Estado, D’Elia contra Blumberg, la oposición contra el Estado. ¿Cuándo entenderán los políticos que el problema no pasa por ahí? Los problemas son que 1 de cada 2 es pobre, 1 de cada 2 trabaja en negro, 1 de cada 5 no recibe la canasta básica de alimentos, etc.

Creo que gran parte de la sociedad está lista para un cambio, pero ese cambio nunca vendrá desde el gobierno porque éste ya tiene el poder y podemos dar fe que esa es la ambición más grande que han tenido nuestro líderes políticos. Para ganar votos hay mostrarse distinto, implantar seriedad, traer propuestas, efectivizar proyectos. Preocuparse por los males y no por los malos.

Aún estamos a un año de las elecciones. La situación es otra, esperemos que la elección también.


Nota: La frase inicial es utilizada únicamente como gatillo para el resto del texto pero no quiere decir que los periodistas no puedan fijarse en aquellos personajes nefastos que abundan en la sociedad y que afectan la vida de muchos ciudadanos.

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